El domingo le envió un mensaje de WhatsApp a un amigo preguntándole si sabía de algún departamento chico para alquilar, ya que tenía que dejar la propiedad que compartía con su esposa.

“Me tengo que mudar de mi casa y quiero algo chico, trabajo casi todo el día. Algún día te voy a contar qué me pasó y cómo una difamación te destruye hasta la familia”, escribió Carlos G. (50) a media tarde.

El lunes temprano salió de su casa, en calle Francia de Oberá, como para ir a trabajar y no regresó, por lo que el martes su hija se presentó ante la Seccional Primera y radicó la correspondiente denuncia.

En los días posteriores, la Unidad Regional II informó que continuaban con la búsqueda y verificaron las cámaras de seguridad de la División Video Vigilancia, aunque no hubo indicios para dar con el paradero del hombre.

Transcurridos cuatro días de la desaparición, el jueves por la tarde personal de la comisaría de Candelaria fue alertada del hallazgo de un cadáver sobre rocas en la costa del arroyo Garupá, jurisdicción de Candelaria.

En consecuencia, en la víspera Sebastián G. (39) se presentó ante la citada dependencia policial y reconoció como propias de su padre ciertas pertenencias halladas en el occiso, por lo que identificó al mismo como Carlos G., el hombre desaparecido en Oberá desde el lunes.

En tanto, según confirmó El Territorio con fuentes del caso, la autopsia practicada en la Morgue Judicial de Posadas confirmó que el deceso se produjo por un traumatismo de cráneo producto de la caída en las piedras.

Asimismo, en el estómago del fallecido se hallaron restos de una sustancia blanca cuyo posterior análisis determinó que se trataba de psicofármacos. En consecuencia, el Juzgado de Instrucción Uno Posadas caratuló la causa como “suicidio”.

Presunta instigación
Con relación al origen de la extrema decisión que habría tomado Carlos G., en sede policial su hijo comentó que en los días previos el hombre padecía un estado emocional “inestable”, presumiblemente a consecuencia del escrache que padeció a fines de agosto a través de una publicación en Facebook que viralizó una supuesta conversación de índole personal con otro hombre.

Según confirmó El Territorio con un familiar directo, la publicación en cuestión fue realizada el pasado 22 de agosto por un allegado y ex compañero de trabajo del ahora fallecido. Además, el escrache se difundió por un grupo público de la misma red social.

“Estamos destrozados. Sólo Dios podrá fortalecernos”, manifestó el familiar en diálogo con este matutino.

En tanto, precisó que el 25 de agosto el damnificado radicó una denuncia penal por calumnias e injurias que recayó en el Juzgado de Instrucción Dos de Oberá. Incluso, aseguró que Carlos G. había sufrido el robo de su celular, por lo que los mensajes en cuestión habrían sido escritos por otra persona.

Como primera medida, el autor del escrache tuvo que borrar su posteo con las capturas de pantalla de la conversación, al tiempo que afrontará un juicio penal.

Sobre la supuesta motivación del autor del agravio público, la misma fuente mencionó que “trabajaba en el estudio jurídico donde también trabajaba Carlos y a ese muchacho lo echaron por ciertos problemas, pero desde ese momento tomó represalia contra gente del estudio”.

Por otra parte, no descartó que la familia del fallecido avance en algún tipo de acción penal por presunta instigación al suicidio, ya que consideran que el autor del cuestionado posteo tuvo una responsabilidad directa con la decisión que terminó con la vida de Carlos G.

“Destruyeron una familia entera”
Desde el entorno del hombre fallecido también cuestionaron la responsabilidad de los administradores de un conocido grupo de Facebook denominado Alguien Sabe yo Sé Oberá que permitió la viralización del escrache, dando lugar a innumerables versiones y agravios que habrían derivado en la fatal decisión del damnificado.

“No puede ser que se publique cualquier cosa de las personas, porque por más que sea todo falso, el daño está hecho y lastima mucho. Ahora estamos llorando lo irreparable, pero seguramente no vamos a dejar esto así porque destruyeron una familia entera”, subrayaron.

En tanto, ayer por la tarde el juzgado interviniente ordenó que el cadáver sea entregado a la familia para el velorio y posterior inhumación.

El Territorio.

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