Cuando el matrimonio de los Cabral se enteró de que iban a ser padres nuevamente, todo fue alegría y poco a poco comenzaron a preparar el hogar, en el barrio San Jorge de Posadas, donde recibirían a su nuevo retoño. Pero la sorpresa llegó cuando Carmen supo en su primera ecografía que había dos bebés en camino. Sin embargo, nada de eso los desalentó y con su esposo Juan Carlos, que se dedica a confeccionar muebles a pedido, empezaron a duplicar las compras, desde las ropas hasta los biberones y chupetes.“Pero en la segunda ecografía me dijeron que venían tres, en la primera sólo se vieron dos. Y en la segunda, cuando fui ese 18 de diciembre al hospital con mi mamá, me dijeron que eran tres”, recuerda la madre mientras recuesta en la cama a los niños, que ya tienen 1 mes.Y agrega, entre risas: “Ese día que supimos que eran tres le dije a la ecógrafa que no quería ir más porque por ahí me decía que había uno más, un cuarto”.Hasta ese momento, Carmen trabajaba en casas de familia limpiando o planchando, tarea que dejó al enterarse del embarazo múltiple. Y al momento de hacer esta nota, Juan Carlos estaba en plena repartición de los muebles que confecciona.

Uno cada 7.200Las estadísticas señalan que en la Argentina, de cada 7.200 nacimientos, hay uno de trillizos. “En tratamientos de fertilización es más común que pueda pasar esto, son cuestiones, excepciones que por diferentes motivos son varios óvulos que son fecundados por otros tantos espermatozoides”, había comentado a El Territorio en una entrevista reciente Hugo Ocampo, director del Hospital Materno Neonatal.El embarazo de Carmen fue natural y en su caso ya tiene antecedentes en la familia de gestaciones múltiples. “Cuando supe que eran varios empecé a hacer todo lo que los médicos me dijeron y, gracias a eso y a que estaba bien de salud, nacieron bien ellos”, comenta.La gestación de los trillizos Cabral duró ocho meses y a pesar que nacieron en buen estado general los pequeños permanecieron unos días en el hospital de neonatología del Parque de la Salud. “Nacieron con 34 semanas, que es lo esperable cuando es un embarazo múltiple, por suerte y gracias a Dios no usaron oxígeno ni nada. Nacieron sanos”, dice antes que uno de los niños despierte para tomar la teta.Eliseo, Luana y Alessandro llegaron al mundo el pasado 28 de abril y pesaron 2.410, 1.650 y 1.800 kilogramos respectivamente y ahora ya con poco más de un mes son el centro de atención del hogar, ya que tienen otros dos hermanos más grandes.“Lo que más sufrimos fue el tiempo ese que estuvimos en Neonatología, porque ellos estaban bien pero ahí uno entra y ve a otros bebés que están en malas condiciones, esa fue una impresión fea para mí como madre porque fue la primera vez que entré ahí. Quedamos 22 días en total. Eliseo quedó 12 días, que fue el que salió primero y los otros dos estuvieron 22 días. Pero la atención de los médicos y las enfermeras fue muy buena en todo momento, nos acompañaron mucho”, recuerda sobre los primeros días de vida de los pequeños.

Para agendar

El padre de familia, Juan ‘Teco’ Cabral hace muebles a pedido y se lo puede contactar en el celular (0376) 154-379602

Pero el barrio también se revolucionó con los tres nuevos integrantes. “Por ahora vamos llevándola con la economía, él -por su esposo- tiene unos muebles que entregar que se atrasó por el tiempo que estuvimos en el hospital y el clima que estuvo feo estos días, así que ahora de a poco está terminando y entregando eso”, contó.La vivienda familiar está en un asentamiento de emergencia al que se llega después de atravesar un largo y angosto pasillo de unos 50 metros con pedregullo, desniveles y agua de uso doméstico que sale de las distintas casas. Si bien en los últimos días recibieron una donación de Desarrollo Social, donde se les entregó cunas, colchones y mantas, lo que más necesitan es un nuevo hogar en una zona que no sea tan húmeda y de mejor acceso. “Esta casa en la que estamos ahora es prestada, nos prestaron por el tema del frío y el clima, porque en realidad mi casita es la que está al lado, de madera, y ahí también está el taller de mi esposo”, finalizó.

El Territorio.

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