Se levantan a las 5 para la primera sesión de entrenamientos en la plaza Malvinas, hasta las 6. Regresan al departamento que alquilan en avenida Tucumán, se bañan, desayunan y al colegio. Otras 20 cuadras a pie hasta la Escuela Normal 4.
Al mediodía busca a su hermanito de la Escuela 305 y los dos vuelven caminando. Almuerzan la comida que preparó papá, un breve descanso y enseguida salen para el Oberá Tenis Club (OTC), para el entrenamiento que se extiende más allá de las 17.
Valeria Valentina Ortega Martínez (13) tiene un sueño: ser jugadora profesional de tenis, y en eso está enfocada al igual que su familia.
Justo hoy hace un mes que llegó a Oberá desde Venezuela junto a su papá Luis Rafael Ortega Maita (33) y su hermanito Aaron Rafael (9). Antes arribó la mamá, María Antonieta Martínez Lezama, quien estuvo un par de meses y no consiguió trabajo, por lo que viajó a Buenos Aires en busca de una salida laboral.
“Ella es nuestro pilar, la que desde hace meses lucha acá sola por nosotros”, subrayó emocionado Luis Rafael.
Y la emoción se impuso varias veces durante la charla con El Territorio, ya sea por el esfuerzo cotidiano de su niña, por lo mucho que extraña a su esposa o la angustia que le genera la situación de sus padres y hermanos que sobreviven en la patria devastada.
“Cuando como algo sabroso pienso si ellos hoy comieron”, graficó el hombre que vive con el cuerpo acá, pero tiene el corazón latiendo en Venezuela.
Pero apenas en un mes, Luis Rafael y sus chicos se adaptaron a su nuevo hogar, al punto que Valeria ganó el Provincial y el Regional de su categoría, y clasificó para el Nacional de mayo.

Nuevo hogar
La familia Ortega Martínez es oriunda de San Félix, estado de Bolívar, Venezuela.
Valeria comenzó a jugar al tenis a los 8 años y a los 12 se ubicaba séptima en su categoría a nivel nacional. En 2016 jugó 43 partidos y perdió sólo tres, siempre ante la número uno de la categoría.
Pero hace un año y medio la crisis venezolana se acentuó dramáticamente y el deporte pasó a ser un lujo inaccesible.
“El año pasado no pudo disputar ningún torneo oficial porque sólo la inscripción costaba 50 dólares. Y si bien yo tenía un buen trabajo, con la inflación lo que cobraba en una quincena no alcanzaba ni para un cartón de huevos”, graficó Luis Rafael.
En ese contexto, en el que la prioridad pasaba por comer todos los días, Valeria no pudo seguir entrenando ni compitiendo, aunque nunca dejó de prepararse físicamente y pegarle a la pelota en el frontón.
Papá trabajaba como técnico en telecomunicaciones de una importante empresa extractora de hierro y como preparador físico de boxeo, aunque sus ingresos se evaporaron al ritmo de la inflación, por lo que decidieron probar suerte en la Argentina.
“Tuvimos que vender dos coches, electrodomésticos y muebles. Primero vino mi esposa y el 16 de marzo llegamos los niños y yo. En principio nos hospedamos en casa de unos amigos que están hace dos años en Oberá y la verdad que no imaginé que nos íbamos a adaptar tan rápido”, destacó.
De todas formas, reconoció que fue duro dejar su país y los afectos, como lo es estar separado de su esposa, por lo que todos los días busca trabajo para que ella pueda dejar el suyo en Buenos Aires y venir a Oberá.
“Ella llora allá y yo acá, pero estoy seguro que pronto volveremos a estar juntos”, confió con los ojos brillosos.

Enfocada
Ya en Oberá, el presidente de OTC Sergio Feversani les abrió las puertas del club y el entrenador Germán Basterra comenzó a trabajar con Valeria.
“Hacía seis meses que no pisaba una cancha de tenis y acá fue la primera vez que jugó en polvo de ladrillo, pero en dos semanas tomó buen ritmo y eso le permitió ganar el torneo Provincial en Eldorado, donde incluso compitió con algunos varones”, comentó el orgulloso papá.
En tanto, el último fin de semana se consagró campeona de la categoría sub 14 en el 2° Torneo Regional de Menores, que se disputó en el club de Regatas Resistencia, Chaco, con lo que clasificó para el Nacional G1 que se jugará desde el 6 de mayo en Buenos Aires.
En ese sentido, Luis Rafael destacó el apoyo que están recibiendo a nivel local, algo que “era casi impensado cuando pensábamos en venir a Oberá”, indicó.
Valeria contó que disfruta lo que hace y está muy enfocada en el deporte y el estudio, en el que el año pasado tuvo un promedio 19.86 sobre un máximo de 20, según el estándar venezolano.
Aseguró que sus nuevos compañeros de colegio la recibieron muy bien, al igual que todos en el club, donde ya es la sensación del tenis. Además, tiene tan en claro que el estudio va de la mano con el deporte, que se fijó como meta estudiar Comunicación Social en la Universidad de Stanford, California, Estados Unidos.
Comienza el entrenamiento, sol a pleno y un sueño que se construye en cada golpe, con cada esfuerzo, el respaldo de la familia y de buena gente, que todavía hay.

Cualidades y agradecimientos
A la hora de analizar el juego de Valeria, el entrenador Germán Basterra ponderó que “tiene muchas ganas y se fija metas, pero no hay que apurarla ni presionarla. Está en una edad que tiene que disfrutar, porque si no es contraproducente”. Además, destacó sus virtudes físicas. “Es ágil, rápida, potente. Le falta trabajar aspectos técnicos, por eso le digo que cuantas más herramientas y recursos tenga, será mejor tenista. La raqueta tiene que ser su amiga”, remarcó. El papá, en tanto, agradeció el respaldo del presidente del club, Sergio Feversani, el profe Basterra, y de los colaboradores Horacio Martínez, Jorge Petersen y Martín Binder, además del presidente de la Federación Misionera de Tenis, Eduardo Messa. Como también destacó el respaldo de la familia López Naranjo, quienes los recibieron y apoyaron. “No puedo ser más que agradecido con toda la gente que nos está ayudando. Es mucho lo que nos está dando Oberá”, agregó.

El Territorio.

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