Un menor de 17 años fue asaltado a mano armada cuando caminaba por el barrio Mayor Krause de Oberá, hecho que puso al descubierto la seguidilla de hechos que vienen padeciendo vecinos del lugar y zonas aledañas.
El episodio se registró el lunes, alrededor de las 21, cuando el joven fue abordado por un sujeto que lo amedrentó con un cuchillo y le robó el celular, tras lo cual escapó corriendo.
“Es tremendo lo que está pasado, ya no podemos caminar tranquilos y vivimos con miedo. Te avanzan a plena luz del día y no respetan nada porque andan sacados por la droga. Necesitamos más presencia policial, pero nos dicen que no tienen personal para incrementar las recorridas”, comentó un vecino.
Al igual que otros habitantes del barrio, el entrevistado solicitó la reserva de su identidad por temor a represalias, ya que aseguró que el incremento del delito estaría íntimamente ligado al auge del narcomenudeo, con el riesgo que ello implica.
La misma problemática se extiende a barrios linderos como Sapucay, Gunther y Villa Barreyro.
En tal sentido, comentaron que “la droga está haciendo estragos en chicos cada vez más jóvenes y de alguna manera tienen que pagar el vicio. Entonces quedamos inmersos en un círculo vicioso que afecta a todos los vecinos. El panorama es aterrador y no vemos una solución a corto plazo”.
Respecto del asalto del lunes, desde la Unidad Regional II informaron que la denuncia fue radicada ante la Seccional Cuarta. Por el hecho fueron detenidos tres sujetos, identificados como Nicolás D. (20), Lucas M. (18) y Waldemar F. (25).
En su denuncia el menor relató que fue abordado por uno de los detenidos, quien lo intimidó con un objeto punzante y le robó el celular. Precisamente, en poder de uno de los sospechosos se halló el celular, agregó la Policía.

Reclamo reiterado
Por otra parte, en la última semana fueron violentados varios departamentos del mismo barrio. En general, los delincuentes forzaron las ventanas de los lavaderos, desde donde accedieron al interior de las residencias.
“Estamos viviendo una pesadilla y la Policía no nos da respuestas. Nos dicen que tenemos que estar atentos y avisar cualquier movimiento extraño, pero llamamos y no vienen”, se quejó otra vecina.
También alertaron sobre el accionar de motochorros, En este contexto, un integrante de la comisión vecinal comentó que tiempo atrás elevaron notas a las autoridades de la UR II, pero todos los esfuerzos resultaron en vano.
“Hicimos notas, reuniones y todo sigue igual. En una oportunidad nos llegaron a decir que teníamos que contratar un policía para la seguridad, pero consideramos que no es la solución porque el barrio es muy grande para un solo efectivo”, subrayaron.
Incluso, recordaron que una vecina padeció el incendio intencional de su auto, según determinaron las pericias de la División Bomberos.
Luego la víctima relacionó el hecho con una represalia por una denuncia que había radicado días antes por el robo de la moto de su hijo.
Asimismo, se registraron varios robos en perjuicio de personas que acudieron al cajero automático del barrio Krause para retirar dinero, circunstancia aprovechada por delincuentes para abordar a las víctimas.
En general, los malvivientes actúan en horas de la noche o la siesta, cuando hay menos movimiento peatonal y de tránsito, al tiempo que apuntan a mujeres y ancianos.
Los abordan cuando salen del cajero o en las inmediaciones, tras seguirlos por calles aledañas.

Analizan cerramiento
Ante el aumento de la inseguridad, vecinos del barrio Mayor Krause analizan la posibilidad de plantear el cerramiento, iniciativa que ya fue planteada por el consorcio del barrio Yerbal Viejo, tal como informó este matutino. “Tenemos que analizar costos y ver la posibilidad de avanzar con el proyecto porque no vemos otra solución. No podemos acostumbrarnos a vivir con miedo”, remarcó un habitante del Krause. La situación del barrio Yerbal Viejo es similar al Krause, aunque el primero cuenta con la sede central del Comando Radioeléctrico, lo que tampoco alcanza para impedir el accionar de malhechores. Así, los hechos delictivos se registran a diario y no hay sector del barrio que esté exento. La Escuela 660, el centro de salud y el salón comunitario fueron varias veces violentados. En tal sentido, meses atrás el consorcio solicitó la implementación de patrullajes de prevención, aunque hasta el momento las esporádicas recorridas de la Policía no incidieron en la mejora de la seguridad.

El Territorio.

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