Son horas de angustia y desesperación para Carla Gularte (22), quien denunció que su hijo Octavio -de 7 años- fue secuestrado por su propio padre, un cabo del Ejército Argentino con prestación de servicios en Santa Rosa, provincia de La Pampa.
La joven reside en Villa Bonita, municipio de Campo Ramón, de donde también es oriundo el presunto apropiador, identificado como Armando Fabián G. (27).
El diálogo con El Territorio, Gularte comentó que nunca convivió con el progenitor de su hijo mayor, quien incluso recién lo reconoció cuando cumplió los 3 años.
Si bien ambos padres formaron sus respectivas parejas, hasta la semana pasada siempre tuvieron una buena relación y muestra de ello es que suscribieron un convenio extrajudicial donde consta que la madre tiene la tenencia de la criatura. 
El documento, fechado el 8 de julio del 2015, lleva la firma de la Defensora Oficial Civil y Comercial N° 1 de Oberá, María Antonia Cima de Krieger. 
“El papá de mi hijo es de acá y siempre que venía de vacaciones a la casa de la madre le veía a Octavio. Había confianza y por eso en diciembre viajó a La Pampa para pasar las fiestas con la familia del papá. Tenía que regresar a mediados de enero, pero volvió el 12 de febrero. Ahí empezó a incumplir lo que hablamos, pero nunca pensé que lo iba a secuestrar”, subrayó la madre.
Según denunció el último miércoles ante la Fiscalía de Instrucción Uno, el militar planificó hasta el último detalle para escapar con su hijo. Incluso se presentó en la Escuela 306 y retiró la libreta de calificaciones para anotarlo en La Pampa. 

La trampa
Con la incertidumbre a flor de piel, la joven precisó que su hijo regresó a Villa Bonita el 12 de febrero, tras permanecer casi dos meses con el padre, lapso en que sólo pudo hablar dos veces con el menor. 
“Octavio tenía un teléfono para hablar conmigo pero misteriosamente dejó de funcionar”, remarcó, al tiempo que recordó: “Cuando volvió me abrazó muy fuerte y lloró porque nunca estuvimos separados tanto tiempo. En un momento me dijo que no quería volver a La Pampa con el papá. Se ve que ya le había dicho algo, que estaba todo planificado”.
El progenitor llegó a Villa Bonita acompañado de su esposa y los dos hijos que tiene con ella, y eventualmente buscaba a Octavio para salir a pasear. 
En tal sentido, la madre indicó que “nunca le negué que vea al hijo, había total confianza en ese sentido. Fue así que el sábado pasado me pidió para llevarlo a un camping en Puerto Rico para aprovechar el feriado de carnaval y le dije que sí”.
El acuerdo contemplaba que el lunes a la tardecita Gularte buscaría al pequeño de la casa de la abuela paterna, ubicada a pocas cuadras de su vivienda. Pero, lejos de ello, el lunes el esposo de la joven recibió un WhatsApp en el que el militar le decía que no busquen al nene porque viajó con él y su familia otra vez a La Pampa.
“Yo no podía creer, empecé a llorar y traté de mil maneras comunicarme con él, pero no hubo caso. Lo único que logramos que nos diga es que lo llevaba para hacerle un tratamiento dental. Una cosa sin fundamento”, indicó la progenitora.

Dolor de madre
El mismo día radicó la denuncia por rapto ante la Comisaría de la Mujer de Oberá y el miércoles acudió a la Fiscalía, donde apuntó a la abuela materna como facilitadora del presunto ilícito. 
Al respecto, Gularte comentó que en diciembre el nene viajó con la abuela para encontrarse con su padre, para lo cual contaban con el DNI y la partida de nacimiento del menor, documentos que no le devolvieron. 
“El miércoles, después del feriado, me acerqué a la escuela para avisar del rapto y que no le den el pase si el papá llamaba. Pero ahí me enteré de que fue el viernes anterior con el nene y le pidió la libreta a la maestra. Con eso ya le habrá anotado en otra escuela en La Pampa”, mencionó.
Con relación a las denuncias, comentó que personal de la Comisaría de la Mujer logró contactarse con el sujeto, quien se habría negado a brindar su dirección. 
En tanto, el padre de la joven pudo hablar telefónicamente con un superior del militar.
“El jefe dijo que si le llevó al hijo de esa forma es un delito grave y va a tener consecuencias. Pero él todavía está de vacaciones y no sé dónde está mi hijo”, reclamó visiblemente afectada. 
Recordó que “al regresar de La Pampa Octavio dormía todas las noches conmigo, me abrazaba fuerte y estaba muy pegado. Ahora me doy cuenta de que sabía lo que el padre estaba planeando pero no me dijo nada, tal vez por miedo. Lo único que pido es que la justicia actué pronto y me devuelvan a mi hijo”.

El Territorio.

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