A una semana de la denuncia por golpes y amenazas radicada por Jessica Finke (26) contra un policía obereño, hasta el momento la joven ni siquiera fue citada a sede judicial ni recibió el botón antipánico.
El agresor fue identificado como Juan Manuel D. L. R., cabo primero de la Policía de Misiones, quien fue puesto en situación de disponibilidad por la Jefatura. En consecuencia, tuvo que entregar su arma reglamentaria y está fuera de servicio, hasta tanto se resuelva su situación judicial. 
En tal sentido, el miércoles la jueza de Instrucción Uno, Alba Kunzmann de Gauchat, ordenó la detención bajo los cargos de lesiones y amenazas agravadas por su condición de funcionario público. 
El policía fue alojado en la Seccional Cuarta, aunque a las pocas horas logró la eximición de prisión, situación que preocupa sobremanera a la víctima, quien es madre de un pequeño de tres años. 
“Ya amplié dos veces la denuncia y solicité el botón antipánico porque tengo mucho miedo. El policía está libre y cuando me pegó me dijo que sabe dónde vivo y que le voy a pagar si hago la denuncia. No entiendo cómo no toman medidas, no sólo por lo que me hizo a mí, sino también por todos los antecedentes que tiene”, subrayó Finke.
Ayer, en diálogo con El Territorio, la víctima aseguró que cuenta con varios testigos del hecho, entre ellos la propietaria de la casa donde se registró el incidente, la que a su vez también denunció al mismo funcionario. 

La denuncia
El hecho se produjo en la madrugada del domingo pasado en una vivienda donde se realizaba una fiesta familiar a la que el cabo asistió acompañado por su concubina, quien es prima de Finke. 
La gravedad del caso quedó plasmada en una segunda denuncia en contra el mismo policía efectuada por la dueña de la propiedad donde se realizó el evento, quien quiso mediar entre las partes y fue agredida por el irascible sujeto.
“Hice la denuncia en la Seccional Segunda y uno de los policías me dijo que él (por el acusado) está acostumbrado a golpear mujeres, pero no hacen nada al respecto porque es policía”, opinó Finke.
Sobre el hecho, comentó que en un momento comenzó a discutir con el policía, quien criticó a un primo suyo que también pertenece a la fuerza. 
“Empezó a decir que mi primo es un acomodado y se puso muy agresivo. La pareja de él se metió, discutimos y en un momento él me empezó a pegar trompadas en la cara. Me estiró de los cabellos y me sacó mechones con piel. Me tapé la cara, porque si no me desfiguraba”, graficó angustiada. 
Asimismo, comentó que el sujeto lanzó amenazas a varios de los presentes. 
“Para colmo, cuando estaba haciendo la denuncia apareció en la comisaría riéndose y saludando a todos los policías, como burlándose”, remarcó. 

Antecedentes
Según confirmó este diario, el policía en cuestión posee serios antecedentes por violencia de género, aunque sigue trabajando en una dependencia con amplias atribuciones como la Brigada de Investigaciones.
En enero de 2017 su propia concubina lo denunció por golpes y amenazas de muerte con su arma reglamentaria. Incluso citó que el sujeto habría gatillado varias veces su pistola 9 milímetros. 
Según el testimonio de la víctima, Juan Manuel D. L. R. la mantuvo encerrada durante varias horas, en las que la habría golpeado con un trapo mojado, presumiblemente para no dejarle marcas. Luego la habría amenazado con matarla si le contaba a alguien lo sucedido.
A instancias de familiares y amigos radicó una denuncia y el sujeto permaneció dos días detenido. 
Asimismo, en 2015 fue denunciado por agredir a dos mujeres en un conocido local bailable, al tiempo que cruzó golpes con sus propios camaradas que se hallaban custodiando el lugar.

El Territorio.

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