El penitenciario denunciado por el presunto abuso sexual de sus hijastras de 11 y 9 años no se presentó ayer ante las autoridades de la Unidad Penal II de Oberá, tal como se comprometió el martes vía telefónica, lo que podría comprometer el avance de la causa penal en su contra.

Por su parte, el defensor particular del sargento ayudante Eduardo Iván C. (38) presentó un escrito solicitando la eximición de prisión de su cliente, lo que deberá ser resuelto en las próximas horas por el Juzgado de Instrucción Uno.

En consecuencia, si bien el sospechoso cometió una falta institucional por no presentarse en tiempo y forma ante el requerimiento de la superioridad, fuentes del caso explicaron que aún no se halla en condición de prófugo, aunque tampoco existen precisiones de su paradero ni garantías de que comparecerá cuando sea requerido por la Justicia.

Incluso, fuentes del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) mencionaron que en la víspera el acusado bloqueó a todos sus superiores del Whatsapp y no respondió llamadas telefónicas.

Asimismo, cerró todas sus cuentas en las redes sociales y no fue hallado en casa de sus familiares de Oberá.
En este contexto, allegados a las víctimas y su madre -quien era concubina del funcionario- reconocieron que temen por la integridad física de ellas. En tal sentido, indicaron que en las próximas horas la denunciante solicitaría custodia para ella y su familia.

“Convivieron tres años, tienen una hija en común de un año y él sabe dónde están. La señora hizo la denuncia el sábado, pasaron varios días y él sigue libre. Tienen mucho miedo de que quiera tomar represalias”, alertaron.

Situación complicada

Tal como informó El Territorio en su edición de ayer, mientras la Justicia de instrucción avanza con medidas de prueba, el martes la cúpula del SPP dispuso el pase a situación de disponibilidad del sargento ayudante Eduardo Iván C.

Además se inició un sumario administrativo interno y en la víspera debía presentarse para notificarse del mismo.
Ya el martes, autoridades de la fuerza confirmaron que ese día no pudieron localizar al sospechoso, aunque telefónicamente se comprometió a presentarse ayer con su abogado, lo que no ocurrió y siembra un serio interrogante sobre su actual paradero.

Al respecto, desde la misma fuerza comentaron que el acusado tiene familiares en diferentes puntos de la provincia y el Paraguay.
Tampoco se debe soslayar que el hombre posee antecedentes por hechos similares denunciados en 2010 por los padres de tres niñas, aunque en octubre del 2011 fue sobreseído definitivamente por la jueza de Instrucción Uno de Oberá, Alba Kunzmann de Gauchat.

En consecuencia, el funcionario continuó desempeñándose bajo la órbita del SPP y cumplía funciones en la Unidad Penal II, hasta que el último sábado volvió a ser denunciado por quien era su concubina.

Precisamente, dichos antecedentes por abuso complicarían su situación actual, por lo que habría decido no presentarse ante las autoridades de la UP II.
Con relación a los antecedentes, una alta fuente del SPP confirmó que regresó a la institución porque fue sobreseído.

“Ahora está en disponibilidad y, si en su momento la Justicia lo encuentra culpable, será inmediatamente dado de baja de la fuerza. Pero lo que no podemos es juzgar de antemano ni contradecir lo que se determine en el ámbito penal. El 2011 regresó a la fuerza porque fue sobreseído por la Justicia”, aclararon.

El nuevo hecho

Con relación al nuevo expediente, los hechos salieron a la luz del último viernes, cuando la menor de 11 años se acercó a su mamá y le preguntó “cómo una nena puede saber si fue abusada”, lo que inmediatamente alertó a la progenitora.

La pequeña rompió en llanto y le relató los padecimientos que venía guardando desde que tenía 8 años. Incluso, aseguró que ese mismo día su padrastro la manoseó en dos oportunidades y la obligó a tocar sus partes íntimas.

Según declaró ante la Comisaría de la Mujer de Oberá, luego de que su hija mayor le contará los sucesos, la mujer también indagó a la niña de 9 años, la que relató que atravesó por situaciones calcadas a las que relató su hermana.

Ambas habrían coincidido en que los abusos se iniciaron en circunstancias en que la mujer salía a trabajar y quedaban al cuidado del penitenciario cuando éste se hallaba de franco.

Pero tiempo después la progenitora dejó de trabajar afuera y los abusos cesaron por un tiempo, aunque luego se habrían intensificado.
En tanto, la denunciante dejó constancia del temor de que su hija de un año también haya sido víctima del padre, lo que deberá ser evaluado por profesionales.
Asimismo, será clave la declaración de las niñas de 11 y 9 años en Cámara Gesell, considerada como una prueba clave en delitos contra la integridad sexual de menores.

Sobre los antecedentes citados, en octubre del 2011 la jueza Kunzmann de Gauchat dispuso el sobreseimiento definitivo de Eduardo Iván C. por los tres abusos sexuales simples en perjuicio de tres niñas que eran vecinas del penitenciario, en el barrio donde residía entonces.

El Territorio.

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