A los 4 años se entreveraba en los picados de la canchita del barrio, a los 12 el técnico del Club Olimpia la invitó a jugar con los varones de la categoría 88 y se convirtió en la primera nena que disputó un campeonato oficial de la Liga Obereña.
Ese año Olimpia ganó el torneo Clausura y San Antonio el Apertura, por lo que disputaron la finalísima en cancha de Atlético Oberá y Carla Zubilewicz anotó el único gol del partido.
La delantera se anticipó, metió el cabezazo y le dio el título a su equipo. Una jornada inolvidable, de película: una nena entre varones convertida en heroína.
La constancia y la pasión por el fútbol la llevaron a la primera división femenina de River Plate, club en el que debutó con 14 años y obtuvo el bicampeonato de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) de las temporadas 2002/03.
“Pensar que mi sueño siempre fue conocer la cancha de River y festejé mis 15 años entrenando ahí”, comentó emocionada al recordar otro capítulo inolvidable de su trayectoria deportiva.
Tras su experiencia en la máxima categoría de AFA, Carla decidió regresar a Oberá “porque en aquella época el fútbol femenino era muy amateur y no se podía vivir de eso. Pero nunca dejé de jugar y el día de mañana me gustaría volcar mi experiencia en una escuela de fútbol para nenas”.
A los 31 años, es una de las referentes del plantel de Atlético Oberá, múltiple campeón de la Liga Obereña. Además, disputa la Liga Interbarrial con San Miguel e integra el equipo de la Unidad Regional II de Policía, fuerza a la pertenece.

El origen
La charla con El Territorio transcurrió en la casa paterna de Carla, cuyas paredes están repletas de los trofeos, medallas y plaquetas que recibió a lo largo de su trayectoria deportiva.
Una pasión de toda la vida, como graficó su mamá con una hermosa anécdota: “Venía de la escuela, agarraba una o dos galletas y se iba a jugar a la pelota toda la tarde. Era cancha de tierra, así que cuando volvía se paraba en el portón y la manguereaba para que no ensucie la casa”.
Ya en el 2000, algunos amigos jugaban en el Club Olimpia y ella los acompañaba. Un día faltó un jugador y el profesor Julio Prokopio, que la conocía, la invitó a practicar y pasó a ser una más del plantel.
“Se tuvo que hacer una reunión en la Liga y los delegados de los clubes aceptaron que juegue con los varones”, recordó Carla. Sin dudas, los dirigentes de entonces demostraron estar a la altura de los nuevos tiempos.
Al año siguiente, en 2001, se realizó el primer certamen femenino y Carla se sumó al Club Aemo. “Jugábamos en cancha de ocho y en esa época ya sobresalían chicas que siguen jugando, como Loly Krzeczkowski y Romina García, referentes de la Liga Obereña”, mencionó.

Pasión intacta
Ese mismo año se conformó una selección obereña para jugar ante un combinado posadeño dirigido por el Chino Torres, entrenador de Huracán, quien seleccionó a varias chicas para probar suerte en clubes de Buenos Aires.
Así, fueron a San Lorenzo, Huracán, Estudiantes de Buenos Aires, River y la filial del Barcelona de España.
Al respecto, Carla recordó que “el Barcelona me ofrecía 500 dólares por mes, casa y trabajo para uno de mis padres. Pero mi papá no quiso que vaya y tampoco quería que vaya a River”.
En aquellos años el fútbol femenino no tenía tanta repercusión, sumado a que Carla es la más chica de tres hermanos y tenía apenas 13 años.
De todas formas, su madre respaldó su pasión y recaló en River, con todo el esfuerzo que implicó para la familia y ella misma, que tuvo que compatibilizar el estudio con las prácticas.
“Fue una gran experiencia deportiva y de vida. Jugué dos años en primera división, era la más chica y obtuvimos el bicampeonato de AFA”, destacó.
Por otra parte, ponderó el desarrollo de la Liga Obereña, en la que Atlético Oberá es uno de los principales protagonistas. Fueron campeonas del Regional de Ligas y subcampeonas Nacional, lo que marca un alto nivel competitivo. Precisamente, el Decano Obereño cuenta con escuelita de fútbol femenino, un avance significativo para la disciplina.
“Nicol Stark, nuestra lateral izquierda, tiene 14 años y se formó en la escuelita, cosa que antes no había. Es decir que el fútbol femenino está creciendo y se perfecciona”, finalizó.

El Territorio.

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